lunes, 23 de mayo de 2011
Queriendo integrar, mejorar y relajar
Hoy inicio la aventura de intentar dibujar. Espero que con la disciplina necesaria para algún día no ser tan terriblemente malo. Infantil y malo. Espero gustarme y algún día a otra persona no desagrade mis intentos por dibujar. Aunque si sigue siendo terrible, al final es la felicidad propia que busco.
El lugar del sapo
Ya tiene imagen, una con demasiados tintes de niñez. Aunque la imagen infantil de su hogar no demuestra un dolor que nunca languidece para bien y para mal para el Sapo. Años atrás cayó en su pozo, no puede dejar de admirarlo y quererlo. No quiere salir de su tragedia. Dentro es oscuro, triste y frio; algo con lo que el Sapo siempre soñó.
Ya tiene una imagen su hogar, su lugar de estar. Su eterna tragedia.
Básico para la vida
Básico para la vida, tres colores. Un poquito de variedad la felicidad puede regalar. Y en los momentos de aburrimiento un dulce viento poder otorgar. Dibujar para cambiar y mejorar. Dibujar para recordad. Dibujar para tener una variedad en mi ser. Escribir y dibujar una manera relajante de escapar.
domingo, 22 de mayo de 2011
El sueño más dulce
Un impertinente despertar, la vida afuera no vale la pena sin ese sabor. Sabor que nunca he conocido. Y que solo con sentirlo en el Olimpo me sentiría, eso como un Dios que todo lo pudo.
La luz de un atardecer, jamás pudo de mi sueño desaparecer. No la quise hacer desaparecer. Tu piel se convirtió en la miel que mi boca deseaba. Tu cabello perfecto, como siempre lo soñé. No es tu físico con el que quería estar, no es tu físico con el que ese momento estuve, fue con la esencia de la mujer de los ojos imposibles.
Tu misma tozudez, tu prepotencia, tu enojo y tu carácter tan tierno es lo que yo quise poseer. El sueño siguió en el mismo atardecer ¿por qué será que tuvo que languidecer?
Solo se, que con esos ojos desnudos frente a mi puedo dejarme caer. Mi vida se puede apagar, porque contigo he estado ya. Amo tu cuerpo sin figura, amo tu personalidad deslumbrante. Amo lo que eres y lo que tu ser me provoca ser.
Quisiera que mi vida siempre fuese tu atardecer, que en tu atardecer de mis ojos quisieras beber.
La luz de un atardecer, jamás pudo de mi sueño desaparecer. No la quise hacer desaparecer. Tu piel se convirtió en la miel que mi boca deseaba. Tu cabello perfecto, como siempre lo soñé. No es tu físico con el que quería estar, no es tu físico con el que ese momento estuve, fue con la esencia de la mujer de los ojos imposibles.
Tu misma tozudez, tu prepotencia, tu enojo y tu carácter tan tierno es lo que yo quise poseer. El sueño siguió en el mismo atardecer ¿por qué será que tuvo que languidecer?
Solo se, que con esos ojos desnudos frente a mi puedo dejarme caer. Mi vida se puede apagar, porque contigo he estado ya. Amo tu cuerpo sin figura, amo tu personalidad deslumbrante. Amo lo que eres y lo que tu ser me provoca ser.
Quisiera que mi vida siempre fuese tu atardecer, que en tu atardecer de mis ojos quisieras beber.
Habilidad para cautivar
No se necesita de todo un párrafo para el corazón poder hacerlo sudar. Sudar de vergüenza, sudar de calor y porque no decirlo, sudar un poco de amor. Para ello se necesita la habilidad, el carisma que otro ser nos otorga.
Tú me dices que poseo la potestad, facultad y la habilidad de tu corazón hacer latir. No te creo, mas considero pues, un suave viento de amabilidad. Un premio de consolación.
Poca consolación desearte felicidad y tener empatía por tu vida primaveral. Que al día de hoy me llueve como quisiera que en mi país lloviera sin cesar. Me llueve por que así lo pedí, así lo quise y así lo querré. ¿Qué es un mundo sin tragedia? Nada pues, sin sabor ni color.
Es por mi tragedia, que me quedo con mi efímera consolación. El poder hacer palpitar tu corazón es un don que me debo reservar, creer y recordar. La habilidad para cautivar es lo único que me puede salvar.
Es la tragedia lo que elegí, es la tragedia lo que me hace vivir.
Tú me dices que poseo la potestad, facultad y la habilidad de tu corazón hacer latir. No te creo, mas considero pues, un suave viento de amabilidad. Un premio de consolación.
Poca consolación desearte felicidad y tener empatía por tu vida primaveral. Que al día de hoy me llueve como quisiera que en mi país lloviera sin cesar. Me llueve por que así lo pedí, así lo quise y así lo querré. ¿Qué es un mundo sin tragedia? Nada pues, sin sabor ni color.
Es por mi tragedia, que me quedo con mi efímera consolación. El poder hacer palpitar tu corazón es un don que me debo reservar, creer y recordar. La habilidad para cautivar es lo único que me puede salvar.
Es la tragedia lo que elegí, es la tragedia lo que me hace vivir.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Eterno abandono
Una, fuera. Dos, adiós. Tres, te vas. Cuantos números, cuantas aves se irán. No me importa, hoy no quiero ni el Diez. El resultado llega a ser siempre el mismo. La cuenta sigue, el mundo no para y mi camino no termina.
Establecerse no encaja con la dinámica de la búsqueda de la felicidad. Establecerse aburre, pierde y por sobre todo, atrasa.
Tres meses. Seis meses. Ocho años. Te vas, te fuiste y no regresas. Mi cabeza los números me hacen perder. Momentáneamente durante toda la vida, pierdo la cabeza. Por momentos de forma asidua dejo mi personalidad y me entrego a la sutileza de la debilidad hacia la carne.
Pero al final. No te veo, no te hablo. Yo, tú y todos los números que me conocen son fantasmas. Para ustedes. Y para mí, fantasmas son.
A seguir contando por momentos durante toda la vida. Fantasmas son, fantasma soy.
Llegues y te estaciones, igual te vas.
Establecerse no encaja con la dinámica de la búsqueda de la felicidad. Establecerse aburre, pierde y por sobre todo, atrasa.
Tres meses. Seis meses. Ocho años. Te vas, te fuiste y no regresas. Mi cabeza los números me hacen perder. Momentáneamente durante toda la vida, pierdo la cabeza. Por momentos de forma asidua dejo mi personalidad y me entrego a la sutileza de la debilidad hacia la carne.
Pero al final. No te veo, no te hablo. Yo, tú y todos los números que me conocen son fantasmas. Para ustedes. Y para mí, fantasmas son.
A seguir contando por momentos durante toda la vida. Fantasmas son, fantasma soy.
Llegues y te estaciones, igual te vas.
martes, 17 de mayo de 2011
Desde lejos te vi
Aún permanece el aura de inocencia que bien se disfraza de timidez. Tremenda estupidez displicente en función de lo que dices querer. Mentiras y falta de actitud es lo tuyo.
Pero entre las luces de la muchedumbre te vi, entre mi oscuridad y soledad; un poco te llegue a extrañar. Tu piel leche llegue, una vez más en mi boca a sentir. El tiempo por lo menos, hasta hoy no hace olvidar el recuerdo ni cura el ego.
Tu poco interés por el amor, está enfocado en un ser sumamente inferior. Con atributos atléticos que denotan poco uso de la razón y del honor. Es decir, otro común en tu camino.
Pero te vi, de lejos te vi. Nuestras miradas se cruzaron, nos vimos y te vi. ¿Quisiste hablar con tu mirada? Tu mirada solo decir que no sabe qué fue lo que sucedió. Volvemos en sí, fuiste y eres estúpida. No sabes que es respeto y empatía.
Pero te vi, en un momento todo lo que contigo tuve lo viví. Fue un segundo magnifico, tonto sí; pero magnifico. En mi mirada se oculto entonces, una vez más; el amor que un día te tuve.
Te vi, no tenias un alma. Hice bien en marchar.
Pero entre las luces de la muchedumbre te vi, entre mi oscuridad y soledad; un poco te llegue a extrañar. Tu piel leche llegue, una vez más en mi boca a sentir. El tiempo por lo menos, hasta hoy no hace olvidar el recuerdo ni cura el ego.
Tu poco interés por el amor, está enfocado en un ser sumamente inferior. Con atributos atléticos que denotan poco uso de la razón y del honor. Es decir, otro común en tu camino.
Pero te vi, de lejos te vi. Nuestras miradas se cruzaron, nos vimos y te vi. ¿Quisiste hablar con tu mirada? Tu mirada solo decir que no sabe qué fue lo que sucedió. Volvemos en sí, fuiste y eres estúpida. No sabes que es respeto y empatía.
Pero te vi, en un momento todo lo que contigo tuve lo viví. Fue un segundo magnifico, tonto sí; pero magnifico. En mi mirada se oculto entonces, una vez más; el amor que un día te tuve.
Te vi, no tenias un alma. Hice bien en marchar.
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