domingo, 24 de junio de 2012

Símbolo de tu esencia

Tu escote, tímido y pequeño escote. Asoma con claridad, llama únicamente mi atención. Escondido tras tu bufanda....ese escote.... El único que sin llamar la atención por lo terso de su imagen, magnetizaba la mente y la intención de manera sutil. Tu mirada, tu cabello eran en su momento un perfecto complemento de un complemento de tu ser. Tu esencia. Esa esencia que plasmabas en tu escote, en tu mirada dirigida hacia mis ojos ignorando mi objetivo implícitamente brusco. Esa mueca, un poco obvia que sabiamente coqueteaba, permitía la conexión entre mis ojos y tu esencia. Esos días, donde el sol era tu esencia. Tu esencia, esa mueca y tu escote me iluminaban. Ese escote, tímido y pequeño escote.

martes, 1 de mayo de 2012

Formas de amar

No dudaba que me quería; a pesar de sus infinitas finitas mentiras sabía que ella lo sentía.
Me miraba con sus ojos color avellana, sabor a chocolate y siempre llenos de culpa.
Con la misma dulzura que ella me miraba, así yo me derretía.
Con sus besos yo sentía que me quería, sentía que yo podía.
Al hacerle el amor, sabia que nuestras almas se fundían, en ella yo creía.
Para ella, nadie más existía; así mismo ella con sus ojos lo decía.
Si, lo se. Ella me amaba, ella me quería.
Lo malo, es que para ese entonces ya entendía que además de las mentiras sus formas de querer también eran infinitas....

martes, 10 de abril de 2012

Inconcebible

“Le resulta imposible a mi razón llegarte amar, sin un final epilogalmente trágico…”

Cerró la puerta para nunca volver más

sábado, 7 de abril de 2012

Un último beso

Creyendo que como siempre el final se alargaría.
No se besaron, no se tocaron.

“Una vez más volverá…”
La frase que un día se tenía que equivocar.

Por una enésima vez Cibeles no apareció.
La dicha de un último beso que nunca llegó.

Ni siquiera del penúltimo beso se pueden recordar.
Morfeo se encargo de también poderlo borrar.

Un final trágicamente perfecto.
Un drama sin su digno final.

Lo que un día por su peso se torció.
Con el tiempo simplemente lo desplomó.

Un último beso la fortuna no quiso otorgar.
El suspiro de su lejanía el último recuerdo será.

lunes, 2 de abril de 2012

Familiar extrañeza

Y aunque el ver tu foto sepa que te amo.
Sé que poco a poco, día a día.
Tu recuerdo empieza a desvanecerse.

Ver tu foto, aunque duela cada día se aleja.
Solo el recuerdo queda, lejano se observa.
Triste es que empieza a dejar de doler.

Tus ojos parecen fantasía, lejana de sí.
Es extraño que un día familiar me fueras.
Hoy, familiar es tu extrañeza.

Al cabo de un tiempo, en este tiempo.
En algo extraño tu recuerdo se convierte.
Llega a ser familiar dejarte de extrañar.

jueves, 29 de marzo de 2012

No quiero....

Su corazón otro camino decidió buscar. Conocer nuevos ojos en el atardecer.
No se detuvo, no se dio la vuelta para mi lastima comprender.

No quiero que mañana despierte deseando mi manos.
No deseo que se arrepienta ni que pierda la paciencia.

Que en su camino felicidad encuentre y no deje de rodar.
Que olvide mi nombre y mi rostro.

Que no se arrepienta mañana y que me busque en sus sabanas.
Que no me recuerde, tejiendo sus sueños en las mañanas.

No quiero que vuelva después de una enésima vez de haberla perdido.
No deseo que desee volver para recordarme que la había perdido.

El dolor, uno debe de ser por enésima vez.
No alargarlo a la hora del recuerdo y la desesperación.

Tanto la amé, tanto la amo que no.
No quiero que se arrepienta; para una vez más recordarme que la perdí.

martes, 3 de enero de 2012

Para otro momento

Recordando celar de ella.
De no lastimar su recuerdo; con otras palabras la pude una vez más; volverla a celar.
Celoso del tiempo soy; que más adelante del aprendizaje se jactará.

Lastimosamente, ella de frente no se encuentra.
A espaldas, detrás incluso de esa puerta quedará.
Lo que ella me dio, para otro momento servirá.
No era para sí misma el hombre que construiría.
¿De qué sirve entonces, tanta alegoría del aprendizaje si hoy los llantos son para lo que se perdió?
Es mi cabeza, mis ojos que lloran; mi pecho que sufre.
Una vez más, se me olvidó también que para ella debía de ser.
Maldito futuro que nada hizo para merecer lo que ella en mi pudo dejar.
Malditas piernas que retroceder hacia adelante nunca supieron.
¿De qué sirve haber aprendido tanto, si ella no lo disfrutará?
Alegoría de la tragedia y manifestación del intempestivo tiempo.