“Le resulta imposible a mi razón llegarte amar, sin un final epilogalmente trágico…”
Cerró la puerta para nunca volver más
martes, 10 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
Un último beso
Creyendo que como siempre el final se alargaría.
No se besaron, no se tocaron.
“Una vez más volverá…”
La frase que un día se tenía que equivocar.
Por una enésima vez Cibeles no apareció.
La dicha de un último beso que nunca llegó.
Ni siquiera del penúltimo beso se pueden recordar.
Morfeo se encargo de también poderlo borrar.
Un final trágicamente perfecto.
Un drama sin su digno final.
Lo que un día por su peso se torció.
Con el tiempo simplemente lo desplomó.
Un último beso la fortuna no quiso otorgar.
El suspiro de su lejanía el último recuerdo será.
No se besaron, no se tocaron.
“Una vez más volverá…”
La frase que un día se tenía que equivocar.
Por una enésima vez Cibeles no apareció.
La dicha de un último beso que nunca llegó.
Ni siquiera del penúltimo beso se pueden recordar.
Morfeo se encargo de también poderlo borrar.
Un final trágicamente perfecto.
Un drama sin su digno final.
Lo que un día por su peso se torció.
Con el tiempo simplemente lo desplomó.
Un último beso la fortuna no quiso otorgar.
El suspiro de su lejanía el último recuerdo será.
lunes, 2 de abril de 2012
Familiar extrañeza
Y aunque el ver tu foto sepa que te amo.
Sé que poco a poco, día a día.
Tu recuerdo empieza a desvanecerse.
Ver tu foto, aunque duela cada día se aleja.
Solo el recuerdo queda, lejano se observa.
Triste es que empieza a dejar de doler.
Tus ojos parecen fantasía, lejana de sí.
Es extraño que un día familiar me fueras.
Hoy, familiar es tu extrañeza.
Al cabo de un tiempo, en este tiempo.
En algo extraño tu recuerdo se convierte.
Llega a ser familiar dejarte de extrañar.
Sé que poco a poco, día a día.
Tu recuerdo empieza a desvanecerse.
Ver tu foto, aunque duela cada día se aleja.
Solo el recuerdo queda, lejano se observa.
Triste es que empieza a dejar de doler.
Tus ojos parecen fantasía, lejana de sí.
Es extraño que un día familiar me fueras.
Hoy, familiar es tu extrañeza.
Al cabo de un tiempo, en este tiempo.
En algo extraño tu recuerdo se convierte.
Llega a ser familiar dejarte de extrañar.
jueves, 29 de marzo de 2012
No quiero....
Su corazón otro camino decidió buscar. Conocer nuevos ojos en el atardecer.
No se detuvo, no se dio la vuelta para mi lastima comprender.
No quiero que mañana despierte deseando mi manos.
No deseo que se arrepienta ni que pierda la paciencia.
Que en su camino felicidad encuentre y no deje de rodar.
Que olvide mi nombre y mi rostro.
Que no se arrepienta mañana y que me busque en sus sabanas.
Que no me recuerde, tejiendo sus sueños en las mañanas.
No quiero que vuelva después de una enésima vez de haberla perdido.
No deseo que desee volver para recordarme que la había perdido.
El dolor, uno debe de ser por enésima vez.
No alargarlo a la hora del recuerdo y la desesperación.
Tanto la amé, tanto la amo que no.
No quiero que se arrepienta; para una vez más recordarme que la perdí.
No se detuvo, no se dio la vuelta para mi lastima comprender.
No quiero que mañana despierte deseando mi manos.
No deseo que se arrepienta ni que pierda la paciencia.
Que en su camino felicidad encuentre y no deje de rodar.
Que olvide mi nombre y mi rostro.
Que no se arrepienta mañana y que me busque en sus sabanas.
Que no me recuerde, tejiendo sus sueños en las mañanas.
No quiero que vuelva después de una enésima vez de haberla perdido.
No deseo que desee volver para recordarme que la había perdido.
El dolor, uno debe de ser por enésima vez.
No alargarlo a la hora del recuerdo y la desesperación.
Tanto la amé, tanto la amo que no.
No quiero que se arrepienta; para una vez más recordarme que la perdí.
martes, 3 de enero de 2012
Para otro momento
Recordando celar de ella.
De no lastimar su recuerdo; con otras palabras la pude una vez más; volverla a celar.
Celoso del tiempo soy; que más adelante del aprendizaje se jactará.
Lastimosamente, ella de frente no se encuentra.
A espaldas, detrás incluso de esa puerta quedará.
Lo que ella me dio, para otro momento servirá.
No era para sí misma el hombre que construiría.
¿De qué sirve entonces, tanta alegoría del aprendizaje si hoy los llantos son para lo que se perdió?
Es mi cabeza, mis ojos que lloran; mi pecho que sufre.
Una vez más, se me olvidó también que para ella debía de ser.
Maldito futuro que nada hizo para merecer lo que ella en mi pudo dejar.
Malditas piernas que retroceder hacia adelante nunca supieron.
¿De qué sirve haber aprendido tanto, si ella no lo disfrutará?
Alegoría de la tragedia y manifestación del intempestivo tiempo.
De no lastimar su recuerdo; con otras palabras la pude una vez más; volverla a celar.
Celoso del tiempo soy; que más adelante del aprendizaje se jactará.
Lastimosamente, ella de frente no se encuentra.
A espaldas, detrás incluso de esa puerta quedará.
Lo que ella me dio, para otro momento servirá.
No era para sí misma el hombre que construiría.
¿De qué sirve entonces, tanta alegoría del aprendizaje si hoy los llantos son para lo que se perdió?
Es mi cabeza, mis ojos que lloran; mi pecho que sufre.
Una vez más, se me olvidó también que para ella debía de ser.
Maldito futuro que nada hizo para merecer lo que ella en mi pudo dejar.
Malditas piernas que retroceder hacia adelante nunca supieron.
¿De qué sirve haber aprendido tanto, si ella no lo disfrutará?
Alegoría de la tragedia y manifestación del intempestivo tiempo.
Una deuda
Después de tantas palabras mal logradas.
Después de tantos alaridos exclamados
Y por sobre todo, de tantas quejas regaladas.
Una deuda sentí con ella.
La deuda de regalarle las palabras más celosas de ella.
Sin duda alguna, merecí conocerla.
Pero, sin duda alguna; jamás lo dude.
Debí conocerla antes de conocerla.
Para que así todo aquello que se aprendió.
Fuera, sin duda alguna; en definitiva.
Unica y exclusivamente para ella.
Las enseñanzas quedaron pero ella se fue.
En definitiva, mi dolor no es por su partida.
En definitiva, mi dolor no es haberla conocido.
Sin duda, mi dolor no es haberla dejado.
Mi dolor es no haberla conocido, antes de haberla conocido.
Después de tantos alaridos exclamados
Y por sobre todo, de tantas quejas regaladas.
Una deuda sentí con ella.
La deuda de regalarle las palabras más celosas de ella.
Sin duda alguna, merecí conocerla.
Pero, sin duda alguna; jamás lo dude.
Debí conocerla antes de conocerla.
Para que así todo aquello que se aprendió.
Fuera, sin duda alguna; en definitiva.
Unica y exclusivamente para ella.
Las enseñanzas quedaron pero ella se fue.
En definitiva, mi dolor no es por su partida.
En definitiva, mi dolor no es haberla conocido.
Sin duda, mi dolor no es haberla dejado.
Mi dolor es no haberla conocido, antes de haberla conocido.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Enseñanza
Para callar un beso robado hay que dar.
Ella para sanar, sus ojos me entregaba.
Para dormir, fácil mentir.
Para hacer soñar, solía con sus ojos mentir.
“Y al despertar, el vacio y la soledad te habré regalado ya.”
Sin palabras que decir, durmió a la razón.
Al despertar; vacio, dolor y soledad había regalado ya.
Ella para sanar, sus ojos me entregaba.
Para dormir, fácil mentir.
Para hacer soñar, solía con sus ojos mentir.
“Y al despertar, el vacio y la soledad te habré regalado ya.”
Sin palabras que decir, durmió a la razón.
Al despertar; vacio, dolor y soledad había regalado ya.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)